In honoris causa a la bienamada Cancha

lunes, 1 de noviembre de 2010

Y la zanza, apá?


Esta foto ha desatado la ira, la cólera mejor dicho -para que el gesto epopéyico sea más efectivo- de mis ex compañeros preparatorianos con quienes compartí las miles de horas perdidas en esta isla de tierra que hace unos años, una década para decirlo fácil, era nuestro refugio y nuestro edén, hoy desvanecido por una decisión que tuvo que haber obedecido a "correr" a las nuevas generaciones más pachecas que deportistas y que contra el "buen nombre" de una institución académica era imposible tolerar.

En primer plano se puede ver a un par de niñas preparatorianas que posan ante la cámara, seguramente el fin de semana pasado con motivo del festejo de muertos, lo cual puede advertirse por el tipo de prendas que visten las plebeyas en ese despunte que no es más que la urgencia pre-orgásmica, pre-coital y pre-ruptus himenus, la piernita alzada de la niña del gorro de burja lo comprueba.

Este elemento es un mero distractor del suceso importante: se puede apreciar en el suelo el trazado de una pista de carreras y en el fondo unas canastas de baloncesto. Pero lo verdaderamente terrible es el pavimento. El suelo sin pasto y el fondo sin porterías. Lo que era una preciosa (por las dimensiones y por la cantidad de jóvenes que atraía) cancha ha sido sustituida por unas chachitas de basquet y una pista que seguro nadie usa.

Debo decir que me importa muy poco el significado de lo que ha ocurrido para las generaciones futuras. Considero en cambio que para nosotros, los que pasamos horas en esa cancha tirándonos el balón entre nosotors o pidiendo la ayuda de Dios para acertar un balonazo en la creta de algún ñoño que usurpara o violara nuestro otrora recinto sagrado, es una oportunidad para subvertir nuestro edén: que nuestras presentes visiones del paraíso se busquen en el pasado con la seguridad de que nunca lo vamos a alcanzar. El Edén es nuestro y de algunas varias generaciones más pero los más jóvenes no lo conocen ni lo conoceran. No hay pedo.

La subversión de la zanza, como nombrábamos a esta cancha, simboliza, pues, la aniquilación de nuestro futuro una vez que nos hemos asomado a la edad adulta y la constatación de que el único Edén al que puede aspirar nuestra generación está en el pasado: el encuentro con nuestra banda favoirita es una imagen que ya se ha gastado y que jamás se repetira: el concierto de Radiohead; nuestro territorio de sueños, de poder, de gallardía, de chingosidad, sólo mora en el pasado, uno en el que ni 10,000 fotografías nos traerán de vuelta: esta zanza ardiendo con balonazos a diestra y siniestra.

El elemento abyecto de esta noticia es no obstante su rasgo más contemporáneo: su canal de comunicación es la herramienta tecnológica de nuestro tiempo, Internet, y el día en que se difunde es justamente cuando "celebramos" los chilangos la muerte, con cuyas tradiciones celebramos nuestro pasado infértil.

Las muchachitas de la foto son la abyección por excelencia: la aparición de una ultratumba chic y precoz que se tiñe de una adolescencia perpetua (las piernas de tono cadavérico de la niña del vestido rojo son la prueba). Más abyección: las chicas son el elemento indeseable en la ética que nos identificaba cuando éramos unos púberes y representa también la violación del espacio sagrado con la burla en la mueca irónica de lo fashion, lo miso (mujeres), y la urgencia pre-coital, que el futbol borraba de nuestros cuerpos deseosos únicamente, en aquel momento de nuestras vidas, de lo que era verdaderamente vital: el futbol soccer, la adrenalina del choque y el gozo de la venganza.

El futuro ya no es de nosotros, eso ha quedado firmado.
Hoy sólo el pasado nos pertenece.

En hora buena a los cancheros

1 comment

Cyan dijo...

ahora se ve igualita a la prepa 9, que hace un tiempo (no tan lejano) también era pura tierra en esa parte.

bienaventurados los tiempos en que los preparatorianos no se disfrazaban para llamar la atención!

1 de noviembre de 2010, 19:58
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