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El rock que vino en 2010 y el que nos espera en 2011

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El DF, capital del espectáculo sónico y visual

Durante el año que recién termina, los chilangos pudimos disfrutar de una serie diversa y significativa de conciertos de rock (entendido por rock todo lo que va desde el sonido pop distorsionado, soft intenso, hasta el metal más duro) como hace un par de décadas era imposible de imaginar. Y esto tiene sus razones, sus problemas y sus ventajas.
Fue a inicios de la década cuando la industria discográfica recibió la primera amenaza de la virtualidad con el servidor Napster (como dato curioso en la película La red social de David Fincher, el bailarín y cantante Justin Timberlake interpreta al creador de Napster y dice que si bien los sellos discográficos ganaron la batalla legal, él cambió para siempre la industria de la música), al mismo tiempo vimos nacer a una de las primeras redes sociales, Myspace, que potencializó la difusión de bandas desconocidas, pero sobre todo hemos sido testigos del crecimiento desmesurado de los conciertos, las giras, los festivales, y hasta las ferias de música (en 2011 se realizará la primera FIM, en Guadalajara), que son la verdadera industria de la música: las que ponen al artista en cercanía con el público.

Aunque esto implica problemas adyacentes como el peso de las mayores productoras que funcionan como monopolios, el encarecimiento de los costos y la centralidad de los espectáculos, las ventajas para quienes habitan en ciudades centrales, como la Ciudad de México, son envidiables.

El 2010: lo que vimos

Para quienes vivimos en el DF y somos amantes de la música y de los conciertos masivos de rock, el 2010 es un año inolvidable que cerró con broche de oro: con el concierto The Wall, de Roger Watters.

Ocesa es sin duda el gran monstruo de organización de espectáculos pero durante este año hemos visto empoderarse a otras productoras que con tropiezos y todo han logrado un espacio. Ache producciones, Noiselab, Sicario y Arts & Crafts entre las apuestas más destacadas.
Sabemos que el gusto se rompe en géneros por eso no hacemos una lista exhaustiva sino apenas una aproximada a lo que a nuestro juicio representa algunos de los mejores conciertos del 2010:
  • Roger Watters / The Wall. El ex líder de la legendaria banda Pink Floyd interpretando en vivo uno de los más grandes discos de la historia del rock, The Wall: un espectáculo sui generis, el más grande concierto del año.
  • Arcade Fire. Una banda exquisita que se divierte y se entrega en el escenario presentó su en vivo uno de los mejores discos del 2010: The Suburbs, y encontró un eco estruendoso en las 25,000 personas que asistieron al Palacio de los Deportes, las cuales seguían cantando varios minutos después de que la banda ya había abandonado el escenario.
  • Paul McCartney. Una leyenda viviente juntó a personas de todos los estratos sociales, edades e ideologías para hacerlos recordar la gloriosa época de los 50 y 60 del siglo pasado.
  • Muse. Con un despliegue impresionante de luces y rayos láser, mostrando una planeación perfecta para presentar un espectáculo, el trío inglés liderado por Mathew Bellamy dejó plenamente satisfecho a los 50,000 personas que llenaron el Foro Sol.
  • Pixies. Un concierto más íntimo para privilegiados. Frank y compañía consintieron a los 3,000 asistentes que acudieron al Teatro Metropolitan, un día después de que cerraran el Festival Corona Capital
  • Corona Capital. Pese a sus limitaciones y grandes fallas, era necesario un concierto de aspiraciones internacionales. Una ciudad como el DF se merecía un verdadero festival del rock: ojalá se repita con los múltiples ajustes necesarios.
  • Air. Este dúo francés pisó firme por vez primera el suelo nacional en un concierto que formó parte de la gira de promoción de su último disco titulado Love 2: elegancia, versatilidad y virtuosismo resumen el impecable concierto que ofrecieron en el Auditorio Nacional.
  • Recoil. Un lobo de mar, Alan Wilder presentó en México su proyecto Recoil, con el concierto titulado A strange hour, una hora de secuencias audiovisuales impresionantes y alucinantes, en el Lunario.
  • UNKLE. El circo volador, pese a todas sus limitaciones, fue el marco perfecto para que esta banda liderada por James Lavelle, ejecutará un sonido perfecto acompañado por unas secuencias lisérgicas e inverosímiles.
  • Michael Nyman. Estilo y elegancia. En él, el rock está en el alma porque ver al gran pianista y compositor Michael Nyman festejando su cumpleaños en su ciudad adoptada, el DF, fue todo un gozo.
  • Yann Tiersen. Lo conocen por ser el genio detrás de las piezas musicales de películas como Amelie y Goodbye Lenin, pero su versatilidad y su genio parecerían quedarle grandes por su compacta fisonomía. Tiersen prendió con todo al público que acudió a los conciertos que ofreció en el Teatro de la Ciudad.
Otros conciertos: Kashmir, en el Lunario; Belle & Sebastian, en el José Cuervo Salón; Blonde Redhead, en el Teatro de la Ciudad; Phoenix, en el José Cuervo Salón; CocoRosie, en el Teatro de la Ciudad; Spoon, en el Polyforum Cultural Siqueiros; Gary Numan, en el Lunario; Nitzer Ebb, en el Lunario.

Decepción: Arctic Monkeys, en la Explanada del estadio Azteca. Uno de los conciertos más esperados por los seguidores de la música indie, que resultó un desastre.

Un 2011 prometedor y muy ruidoso

Como cada año, es seguro que en los próximos meses conozcamos nuevas sorpresas de bandas que podrían venir a nuestro país. Por lo pronto, ya hay una lista importante de conciertos a considerar para este 2011, en los que destaca la presencia de grandes solistas, dúos interesantísimos compuestos por músicos brillantes y un buen número de bandas clásicas. Enumeramos algunos de estos conciertos:

Joe Satriani
Uno de los guitarristas más importantes de la historia: sin más.
22 y 23 de enero
Teatro Metropolitan

No age
Uno de los duetos más ingeniosos de noise pop y shoegaze se presenta nuevamente en nuestro país. Música interesante y de vanguardia.
4 de febrero
Pasagüero

3o Seconds to Mars
Las jovencitas podrán babearle de cerquita al líder de la banda y actor de cine, Jared Leto, en un concierto en el que presentarán su más reciente producción discográfica, This is War.
8 y 9 de febrero
José Cuervo Salón

Ratatat
Un par de jóvenes y virtuosos guitarristas estadounidenses que componen melodías ingeniosas y pegajosas, además de geniales, presentan su más reciente disco.
16 y 17 de febrero
Voila Acoustique

Deep Purple
Una de las pioneras del heavy metal y del hard rock, regresa a nuestro país, en la que podría ser su última gira.
23 de febrero
Auditorio Nacional

Iron Maiden
Una vez más el poderoso sonido de esta mega banda que a pesar de los años, no se cansa de rockear con todo: todos unos maestros.
18 de marzo
Foro Sol

Röyksopp
Dos años después de un exitosa visita en 2009, otro joven dúo brillante de músicos, pero estos noruegos pondrán toda su energía en un concierto muy esperado.
26 de marzo
Infiel del Hipódromo de las Américas

Slash
Otro grande de la guitarra, figura y emblema de la banda de los 80 y 90 Guns & Roses de vuelta en nuestro país en un concierto cálido, estruendoso y cercano.
28 de marzo
José Cuervo Salón

Jamiroquai
Tras varios años de ausencia, uno de los más brillantes músicos y cantantes de pop electrónico, regresa a nuestro país para ponernos a bailar.
5 de abril
Auditorio Nacional

Vive latino
El festival más importante de rock en nuestro país, contará nuevamente con una fuerte presencia internacional de concretarse la participación de Queens of the Stone Age. Los latinos verán a sus bandas continentales favoritas más bandas como The Chemical Brothers y Devotchka. Prometedor.
8, 9 y 10 de abril
Foro Sol

Lady Gaga
No es rock, pero su pop ruidoso y su look de escándalo, la convierten en el mutante más interesante de la industria musical. Uno de los conciertos más esperados del año.
5 y 6 de mayo
Foro Sol

U2
Bono y compañía en su nueva gira. Los espectáculos de U2 son garantía absoluta.
11, 14 y 15 de mayo
Estadio Azteca

Otros conciertos: 15 de enero, Chicago; 22 de enero, Moonspell, Vicente Gayo; 25 de enero, The Whitest Boy Alive;29 de enero, Cradle of Filth; 30 de enero, Epica; 19 de febrero, The Radio Dept; 20 de febrero, Katatonia; 15 de marzo, The Residents; 17 de marzo, Andre Bird y Zoë Keating; 6 de abril, Kataklysm; 14 de abril, Pandemonium; 15 de abril, Helloween; 21 de abril, The almost;

No sólo rock:
3o de enero, Yanni; 4 de febrero, Joan Manuel Serrat; 01 de abril, Roxette; 12 de mayo, Kylie Minogue.

Corona Capital, tan solo el principio

domingo, 17 de octubre de 2010

La gente espera muchos y todavía mejores festivales como éste

De un calor extenuante a un frío calador. Bajo esa polaridad, los 80,000 habitantes del Corona Capital hicieron latir el corazón melómano de una ciudad (y sobre todo de sus jóvenes) que suele responder puntual al llamado de la música en vivo, máxime si se trata de un festival cuyo cartel integra a muy buenas bandas, de las mejores del momento.

El Festival Corona Capital fue un éxito para los organizadores, las bandas y también los asistentes, aunque hubo algunas fallas en el sonido, en la distribución de alimentos y bebidas y en la accesibilidad al lugar (quienes llegaron a pie tuvieron que caminar alrededor de dos kilómetros desde el metro más cercano).

Las bandas cumplieron lo prometido y esa es siempre la mayor exigencia para un Festival. Pixies e Interpol desataron la locura. Echo & the Bunnymen y James prepararon a la fanaticada., la dejaron listita y disciplicente. The temper trap (con un sonido muy bien cuidado y un uso pesado e hipnotizante de los drumms) y Adanowsky (con su soltura, elocuencia y simpatía, su amorosidad, al final de su intervención pidió a la gente que se agachara para levantarse después con un alarido frenético) fueron excelentes esbozos de lo que habría por venir. Regina Spektor le puso emoción y brillo lindo al evento con su voz dulce acompañada por un piano de cola negro y precioso, hizo brotar las lágrimas de más de uno de los asistentes que se aplastaban a las seis de la tarde frente al escenario Corona.

La gente respetó los espacios y no armó disturbios. La exactitud con la que se respetaron los horarios del programa merece mención aparte. Y la logísitica fue precavida: cuando se preguntaron ¿quiénes van a venir?, por lo visto, se prepararon para recibir la amplios segmentos de la variada diversidad de tipos sociales que reúne una ciudad como el DF.

Uno podía toparse desde Dulce María (ex de RBD) tomándose una chela, o las parejitas de novios preparatorianos dándose un faje en alguna porción de césped, o a quienes se aguantaban la sed y el hambre pues apenas y con muchos esfuerzos pudieron comprar sus entradas, también desfilaba el ciudadano normal vestido con jeans y playerita junto al darketo, metalero, emo y demás "tribuino" chilango; algunos que iban solos y una gran mayoría que iba en grupito, desde los chicos y chicas del Tec o la Ibero, que iban hasta uniformados, o los "mamaditos" con dinerito que al sol se quitaron la playerita para lucir sus pectorales definidos, o también se podía encontrar a una chica hasta el "cuaz", sin zapatos, en chorcitos y con la blusa removida y mojada, como una chava que buscaba el escenario en que se presentaba Foals mientras caminaba aturdida con rumbo a la entrada general.

Si uno caminaba hacia las esquinas y tenía las suficientes ganas de hacer una cola interminable para comprar una chela, podía dar con una zona VIP, con sus lobitos uniformados de negro y amarillo en la entrada haciéndole de cadeneros de la antro de la Meche, en esta zonita VIP se veía a los hijos de los meros picudos, billetudos, (quizá hasta de algunos narcos) sentaditos como en un lounge de hotel cinco estrellas o en una mesita de antro.

Y también se podía ver entre los chavos a algunos padres de familia que gustosos acompañaban o traían o eran arrastrados por sus pequeños hijos que para saber lo que pasaba en el escenario tenían que hacer un exhasutivo uso de su imaginación o voltear a ver la pantallita gigante.

Como en todo concierto los enhervantes circulaban al por mayor, desde las carteras hasta las emanaciones y los humores: las tachas, los ácidos y la mota, entre las más asiduas. Dependiendo la calidad de la droga, si usted se encontraba al lado de un tronador (obvio si usted no lo era) le daban ray aunque usted no quisiera.

Sin duda alguna, nuestra ciudad (que lo merece) esperaba un festival de esta magnitud. La fildelidad de los fans, la amplitud tipológica de los caractéres y sujetos sociales, y los resultados económicos exigen mucho más festivales como éste, e incluso todavía mucho mejores. El reto será saber si los organizadores, los payasos que dicen velar por la seguridad de la concurrencia y las autoridades capitalinas (que deberían sensibilizarse y ampliar los recursos y horarios de sus servicios de transporte y vialidad) estén a la altura. El público y las bandas demostraron que ellos sí. Y que les echen los que sigan.

Los Interpol, los favoritos

"Que apaguen esa tele, pa' que ya salgan los Interpol", gritó ayer a todo pulmón un fanático de la banda neoyorquina Interpol, cuando en la pantalla ubicada en el escenario Capital se transmitía la actuación del grupo inglés James en el escenario Corona. Faltaban 20 minutos para que los liderados por Paul Banks saltaran a escena.

Ríos de gente llegaban todavía presurosos alrededor de las 20 hrs, siendo que el festival había dado inicio desde las 13 hrs. No fue un mero retraso. La mayoría de los asistentes del día de ayer tenían dos objetivos en mente: Interpol y Pixies, bandas que ofrecieron dos conciertos estupendos y no defraudaron a los asistentes. Incluso tocaron todavía algunos minutos más de los estipulados, cosa que no se le permitió a ninguna otra banda y que permitió que se respetara con exactitud casi decimal el horario programado. Uno de los grandes aciertos del evento.

Interpol consintió a su público interpretando las canciones preferidas de la audiencia, que coreó sus canciones y saltó llena de júbilo en las rolas clásicas que tocaron. Pero además se dieron tiempo de interpretar algunas canciones de su nuevo LP: "Barricade", "Safe Without", "Lights" y "Memory Serves".

Banks se comunicó durante varias ocasiones con el público mexicano hablándoles en un perfecto español que la gente agradecía con un griterío. Con el tiempo cumplido, Interpol se despidió de su público, pero al cabo de un encore de unos cuantos minutos regresaron para interpretar durante unos 25 minutos más en respuesta a la aclamación generalizada. Apenas abandonaron el escenario la gente decía "no, no", y gritaba: "otra, otra, otra", o "Interpol, Interpol, Interpol" (y hasta algún vivo bromeaba "Interfon").

"Ahora hay que ver a Pixies", fue lo último que dijo Banks, luego de ofrecer una de las presentaciones más aclamadas y esperadas por la multitud que acudió al festival Corona Capital, que drenó melomanía y alcohol por sus arterias hacia un corazón verdaderamente chilango.

Take a Load Off, STP

sábado, 11 de septiembre de 2010

He aquí la nueva entrega (en video) de la banda de grunge de los 90, Stone Temple Pilots, se trata del sencillo Take A Load Off de su álbum homónimo, editado este año, el primero desde su reunión en 2008, y que contiene imágenes de su gira en aquel año.

Como referencia, es la gira que los trajo a México en el Motorocker donde tocaron antes de Nine Inch Nails. Scott Weiland rifó, sacó la casta, como en antaño.Y ya aprovechando, aprovechamos para juntar nuestras voces a la expectacicón sobre su próximo concierto del 1 de diciembre en el Palacio de los Deportes. La pre-venta (Bnamex) es los días 22 y 23 de septiembre.




Confirmado: Lady Gaga viene a México

martes, 31 de agosto de 2010


Valdrá la pena la espera

Era obvio que no vendría para el Bicentenario. Pero también era obvio que México no quedaría fuera de su inagotable ruta de conciertos. Lady Gaga viene a nuestro país en mayo, y los boletos se venderán desde la próxima semana, ocho meses antes de su visita.

Se presentará primero en Guadalajara y después al Foro Sol de la Ciudad de México, los días 3 y 5 respectivamente. Aún no se dan a conocer los precios de los boletos en el Foro Sol, pero dado el precio más caro del estadio Tres de Marzo ($1,700), es probable que oscilen entre los $2,000 y los $500. Ojalá no se pongan tan culeros los de Ocesa que ¡ay, cómo se las gastan!

Reposteo (no de respostería) desde la página de "el sopitas" este video de Cartman interpretando "Poker Face". muy divertido.



Muse, Foro Sol

domingo, 25 de abril de 2010

Un espectáculo hacia afuera

La larga espera terminó. Los muchachos ingleses de Muse se presentaron el martes pasado (20 de abril) en un Foro Sol repleto. Los más de 50,000 asistentes corearon todas sus canciones y disfrutaron de un espectáculo sui generis, muy acorde con la aplicación escénica de las tecnologías en armonía con el ambiente neo-sacro que propicia un concierto de rock.

Muse
complació a sus fieles devotos durante casi dos horas con un despliegue de luces magno e increíble interpretando canciones clásicas como “New Born”, “Hysteria”, “Plug in Baby”, “”Stockholm Syndrom”. “Time is Running Out” más la mayoría de las canciones que componen su más reciente disco The Resistance: “United States of Eurasia”, “Unnatural Selection”, “Undisclosed Desires” y “The Resistance”.

Como había comentado, Muse abrió el concierto con la canción “Uprising”, una vez que se desvelaron las tres estructuras que acompañan a los músicos durante el concierto y que sirven como pantallas caleidoscópicas llenas de vértigo: las imágenes transmiten signos agregados a la audiencia, desde símbolos matemáticos y de redes hasta referencias a las nuevas tecnologías, a las grandes urbes, a la política en las naciones, al cuerpo como subsistema de otro sistema macro como el universo entre otros.

Un debraye lleno de luz, sonidos y signos, muy bueno para alterar su conciencia.


Eran las 9:57 de la noche, cuando imágenes y sonido antecedieron a la furia armónica emanada del bajo de Christopher Wolstelholme y de la batería poderosa de un músico tan delgado como Dominc Howard, que intriga cómo es capaz de dotar de tal poder a ese instrumento, y luego la aguda, punzante y frenética melodía de la guitarra eléctrica y voz de Matthew Bellamy, quien apareció en escena portando unas gafas azul fluorescente con forma de corazón, y con un aparato del cual desprendía hacía el público un rayo láser color verde tipo espada jedi, mismo que volvió locos a los asistentes que ya habían empezado a corear: ¡Mé-xi-co, Mé-xi-co, Mé-xi-co!

Los músicos se veían contentos, sonriendo. Bellamy, hacia el final del concierto, se comunicó aún más con el público: al regreso del primero de los encores tomó el micrófono y dijo en un tono tranquilo y rítmico mé-ji-cou, mé-ji-cou. Y la gente gritó.


Espectacular, dramático, intangible, etéreo, alucinante, poderoso, festivo, lúdico, reflexivo, impactante, lúcido, caleidoscópico, armónico, violento, son algunos de los calificativos que podemos dar al concierto del día de ayer.

La última canción de la noche es aquella que el grupo inglés está convirtiendo en su propio clásico al interpretarla al final de casi todos los conciertos (antes la alternaban con “Take a Bow”, ausente esta noche) en los últimos tres años: “Knights of Cydonia”, canción que funge como cortapisas o como nota de un prometedor reencuentro: el rock sigue, “nos vemos pronto”, dijo Howard, casi en punto de la media noche.

El concierto había terminado.
Nunca se puede complacer a todo mundo pero para nadie desmentirá que este concierto es uno de los más deslumbrantes en materia de efectos visuales, de los sonoramente más limpios en la ejecución de los instrumentos y de los mejor planeados de todos los que en la actualidad recorren el globo. Y eso que se trata de un concierto de rock, de una banda que aún podemos considerar joven.

La crítica

Los conciertos de rock en nuestros días son una industria que por sí misma arroja una inmensurable cantidad de utilidades. Muse es una bandota, no como lo era hace tres años, y eso se nota: brindar un concierto de tal calidad en un magno escenario como el Foro Sol es algo enorme.

Pero aceptemos hubo algunos aspectos que no estuvieron a la altura o que matizan nuestra euforia inicial.
En primer lugar, la banda Rey Pila, el proyecto solista de Diego Solórzano, ex de los Dynamite, no tuvo los argumentos para abrirle a Muse. Más allá de que todo mundo se preguntaba, ¿y esos quiénes son?, las canciones que interpretaron carecieron de propuesta y de interés.

Más bien, nos parece que alguien les “hizo el paro” y los invitó (un amigo, puede ser) porque otra forma de que tocaran ahí no se nos ocurre.
Lo cual habla muy mal de la productora Ocesa que por imagen propia, incluso frente a las bandas extranjeras, debería preocuparse más por lo que presente.

No es nada contra Solórzano pero él mismo, con su rostro, aceptaba que estar ahí tocando no era algo de lo mejor que le había pasado en su vida. ¿No debería haber sido lo contrario? Y si no basta con lo que sintió. La banda careció de toda propuesta musical con una guitarra anticuada que busca seguir los
riffs ascendentes o descendentes ya practicados desde hace 15 años y hoy instituidos por Johny Greenwood, el vocalista con su pretencioso desaliño parece más bien un roquerito de prepa que “se codea” y que por eso se siente grande aunque sin madurez ninguna. En segundo lugar, Muse presentó un concierto luminoso que a la gran mayoría dejó en “shock eléctrico” pero si bien varias de las secuencias visuales estaban integradas a la perfección con el ritmo de las canciones, hubo algunas en los que nos dejaban descansar mucho. S

abemos que secuenciar todo un concierto y que funcione y a la vez impacte es un trabajo titánico pero en esa perfección Nine Inch Nails les ha llevado la delantera.
Ahora bien, si tomamos el aspecto comparativo con NIN y Trent Reznor, Muse va más allá. Nine Inche Nails presentó un espectáculo como si se tratara de la manifestación de una pantalla orgánica y polidimensional con una precisión de locura. Muse, tomó solo algunas pantallas e hizo con los rayos láser (muchos e intensos que se entretejían en todo el interior del recinto) no sólo un escenario vivo sino un espacio vivo, es decir, la escena era el lugar del que emanaba el show pero el concierto ocurría en todo el Foro, ocurría en todos los cuerpos y en nuestras retinas.

La experiencia


Justamente esto último fue lo mejor, cómo extender el escenario hacia fuera, cómo hacer que carezca de importancia lo que desean miles: ver a la banda, porque debido a la forma del show gozamos de momentos en los que voltear a ver a Bellamy es lo menos importante, y nos conectan con las luces, nos conectan con las imágenes para hacernos viajar desde nuestros lugares.

Pero como todo buen
plug-in (babys), nos dan un respiro y los seres reales se manifiestan para que nos desconectemos de la virtualidad: hacen cosas graciosas, o nos muestran todo su virtuosismo. Bellamy hacia el final del concierto se dio el lujo de amarrarse la bandera de México como capa de súper heroe y al final final comenzó a bailar de espaldas al público para que la gente pusiera atención a su trasero que sacudía con entusiasmo.

Como el poliedro de la portada de "The Resistance", un concierto al que asisten tantas personas da para muchísimas lecturas e interpretaciones e incluso historias. Veamos unas cuantas viñetas:

La ilusión a raudales Raúl llegó temprano, su pequeña Lucía de 16 años le había pedido que llegaran temprano para alcanzar un lugar lo más cercano a las vallas, o sea a la primera fila. El accedió a la petición de su niña: no fue a trabajar. Llegaron aproximadamente a las 12:30 del día para acceder a la sección General A, la más cercana al escenario. Lucía es güerita, tiene brackets y usa lentes, porta un pantalón de mezclilla azul y una camisa de vestir roja a cuadros, sus cristalinos ojos verdes engullen la ilusión de su rostro pero ella quiere ir al baño, ha pasado una hora con treinta minutos, son de las primeras personas que han hecho la fila pero poco a poco empezaron a llegar más.

Las personas de seguridad avisan (eso dicen que hicieron) que los que ya han llegado serán privilegiados a la hora del acceso programado para las cinco de la tarde: van a poner una barrera entre ellos y los que lleguen más adelante pero si alguien no está a la hora que a ellos se les ocurra poner la valla pues con la pena. Lucía tiene ganas de ir al baño, ¿qué hacer? Raúl le dice, “pues rápido mi nena”, y ella se va. No tarda ni cinco minutos pero cuando regresa la valla ya sido colocada y no va a haber poder humano que convenza a los jóvenes ataviados de negro y amarillo (quesque de seguridad) para que pueda acceder a la zona que había abandonado. Raúl se enoja, sabe que se encuentra hablando ante una muralla de carne y hueso, sonríe, todo esto le parece absurdo. No abandonan la lucha y finalmente logran que Lucía regrese.

A las 17 horas, cuando se abren las puertas, pasan rápidamente la revisión para encontrarse más adelante con una barrera de gorditos de amarillo y negro que les impiden correr hacia la entrada. Los dejan pasar, los revisan, acceden al Foro. Lucía está emocionada. Su padre no cree que pueda aguantar hasta que empiece el concierto. No están tan cerca y aún faltan cinco horas para que empiece el concierto. Raúl se va para atrás. Lucía no va a poder sola.

¡Viva el Méxican Págüer Dice Pedro, “pero, ¿para qué traes esa bandera, carnal?”.”Oh, pues ya ves, pa’ que se sienta el méxican págüer”, contesta Pacorro. Son las 19 horas y el calor sigue agobiando a los más cinco mil personas que ya esperan el inicio del concierto. Pedro y Pacorro se encuentran hasta adelante esperando anhelosos el concierto y recibiendo empujón tras empujón cuando no arrimón tras arrimón en la confusión de cuerpos, manos y partes humanas que se estrujan y buscan oxígeno como hamsters en una jaula.

Atrás de ellos, Luciana una chica hermosa y delgada, de piel blanca y pelo chino hace gestos, se tapa con sus dedos la nariz y le dice a su novio: “No manches, estos apestan”. Ella se refiere a nuestros especimenes del méxican págüer que sudan a borbotones y sus cuerpos expelen aromas añejos en cada centímetro de su piel.
Pacorro le dice a Pedro: “no pos todavía falta un resto”. Y su amigo contesta: “Tú aguanta. Todo sea por Mius”. Cuando Muse sale al escenario, Pacorro extiende la bandera y así la mantiene durante varios lapsos del concierto. Cuando tocan “Plug in Baby”, decide lanzar la bandera hacia el escenario. Bellamy la recoge y se la lleva. Después del segundo encore Bellamy regresa con la bandera amarrada del cuello y cayendo en cascada tras su espalda.

El periodista, ¿envidiado? Paco no se preocupa, sabe que cuando llegue a la puerta 12 del Palacio de los Deportes para que desde ahí acceda a través del puente color verde que conecta a este recinto con el Foro Sol aún tendrá oportunidad de llegar hasta adelante. Es de prensa, ¿cómo no le van a dar trato preferencial?, ¡es de prensa!, después tendrá que hablar bien del concierto y de la casa productora, ¡cómo no! Llega puntual y confiado, planea lo que va a hacer: primero va a pasar a la salita que seguramente han preparado para los de prensa y comerá algunos bocadillos, después se comprará una cerveza y verá desde lejos la actuación del grupo telonero.

Piensa: “será buena idea encontrarme a alguien para que entre los dos vayamos desplazando morros y podamos llegar más cerca del Bélami”.
Dice, “soy Paco Cesa, del periódico El Sol del Foro”. Le dicen, “ah sí, ¡pasa!”, y e abren la reja los representantes que se resguardan en una ligera carpita color azul. Espera unos minutos. Ya escucha la música del interior del Foro y la gente que se pelea por lugares, que se queja de los empujones y que espera eufórica. Uno de los representantes les dice a él y a otros chavos de prensa que ya se habían juntado en el lugar: “¡síganme!”, y pasan todos, sonríen, sube el puente, se sienten importantes, son de prensa, y de repente, empiezan a caminar hacia a izquierda.

Paco se extraña, piensa, “mmmm, no, no, es ala derecha, a la derecha”, pero comienzan a alejarse más. Llegan a un acceso, le dan su boleto, lo miran al rostro con poca atención o con una atención forzada y Paco lo ve, piensa: “¿qué?, ¡no ma!” Su boleto es Naranja 12. ¡Hasta su p… m….
Y sube decepcionado, es de prensa.
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